Te quiero papá, aunque ya no tenga recuerdos reales de ti.
Madrid 6/09/2015
Querido
padre,
Después
de 35 años de tu asesinato a manos de ETA Político Militar, todo lo que hemos
conseguido, es que el Lehendakari Iñigo Urkullu entregase el pasado viernes un
“retrato de la vulneración del derecho a la vida en el caso vasco” (así lo
llaman) a los alcaldes alaveses de Elburgo (Azua) donde naciste, de Vitoria,
donde eras vecino, y de
Iruraiz-Gauna (Erenchun) donde te mataron.
Tu
asesinato tras tres décadas y media después se resume textualmente en lo
siguiente:
Retratos municipales
de las vulneraciones del derecho a la vida en el caso vasco:
Basilio Altuna
Fernández de Arroyabe
Fecha: 06/09/1980.
Edad: 57 años.
Natural de: Azua (Elburgo, Álava).
Vecino de: Vitoria-Gasteiz (Álava).
Hijas/hijos: Dos
hijos.
Profesión/cargo/otros: Capitán
de la Policía Armada, de la Reserva General de Miranda de Ebro.
Autoría: ETApm.
Lugar de la muerte: En la
plaza de Erentxun (Araba).
Procedimiento: Atentado
con arma de fuego.
Más datos: ETApm imputó a la víctima su
implicación en los sucesos del 3-M en Vitoria-Gasteiz, mientras que la familia
les emplazó a que demostraran las acusaciones.
Da igual
que tuvieses cuatro hijos, en vez de dos, da igual que en 1980 fueses Capitán
de la Policía Nacional y no de la Policía Armada que ya no existía, da igual la
“justificación” argumentada
por el propio Gobierno Vasco, el famoso “algo habrá hecho”, para que te matasen
bajo el epígrafe “Más datos”… este
es a día de hoy tu retrato.
Creí que
el todopoderoso Gobierno Vasco iba a rescatar alguna imagen antigua viéndote sonreír
junto a tu familia o amigos en Azua, Marieta, en Vitoria, en Laredo, en San
Sebastián, en Madrid… o iba a descubrir algunas palabras o escritos tuyos. No,
papa, éste es tu retrato 35 años después.
Pensaba
que tras 35 años las heridas de tu asesinato eran suficientes para que éstas
estuviesen cerradas. No, padre, las heridas siguen abiertas.
Lo unico que se y esto no es un relato es que a las 10:15 PM del 6 de septiembre de 1980, es asesinado en
Erenchun (Álava) mi padre Basilio Altuna Fernández de Arroyabe.
Lo único
que se con toda seguridad que pasó, y no es un retrato ni es una opinión, es
que:
- Unos dictaron tu muerte.
- Otros siguieron y anotaron tus
costumbres, tus usos, tus itinerarios…
- Alguien muy cercano a ti, informó de
que aquella tarde, casualmente estabas en Erenchun.
- Uno ejecutó la acción.
- Otros dieron cobertura de fuga al
ejecutor.
- Otros cobijaron y protegieron a los
anteriores...
- Una inmensa mayoría de la sociedad y
parte de sus instituciones callaron ante tu asesinato… (Ni siquiera ningún
representante del Gobierno vasco acudió a tu sepelio y funeral)
Lo único que sé y esto no es una opinión, es que el estado de
derecho y sus instituciones:
- No te protegieron como ciudadano, en tiempos de
paz y no de conflicto armado.
- No han investigado tu crimen.
- No han identificado, ni detenido, ni juzgado al
autor material, al “hombre de la camisa verde”, que te asesino.
- No ha identificado, ni detenido, ni juzgado a
los autores necesarios (ni materiales, ni intelectuales) de tu asesinato.
- La Audiencia Nacional (Carlos Divar) archivó tu
sumario el 24 de diciembre de 1980, 24 horas después de haberlo incoado.
- Lo único que sé y esto no es una opinión, es que ETA (Político
Militar) organización terrorista (perfectamente jerarquizada y estructurada)
fue quien reivindicó la autoría del asesinato de mi padre.
Lo único que sé, y no es un retrato, es que
dicha banda terrorista abandonó la actividad terrorista en 1983 y que ni sus
dirigentes, ni sus integrantes, ni sus colaboradores fueron encausados ni
enjuiciados por tu asesinato. (Ni tan siquiera entregaron sus armas).
Lo único que sé, y no es una opinión, es que
pasados 35 años, una parte de la sociedad y gran parte de sus instituciones
siguen callando ante tu asesinato e incluso homenajean, jalean, protegen y
amparan a los que lo cometieron.
Lo único que sé con toda seguridad que
pasó y esto no es un retrato, es
que tus asesinos y cómplices hicieron perfectamente su trabajo, que cumplieron
y alcanzaron al menos parte de unos objetivos diseñados y definidos
previamente.
Lo único que sé y esto no es un retrato, que después de 35 años
el estado de derecho por el cual te asesinaron no hizo, ni ha hecho a día de
hoy, su trabajo (como sí, insisto, lo hicieron perfectamente tus asesinos).
La MEMORIA de la que tanto se habla no te podrá
devolver la vida, pero podrá devolverte la DIGNIDAD, siempre que el Conjunto del
Estado de Derecho y sus instituciones se atrevan a ir en busca de la VERDAD en
mayúsculas, que no es otra cosa que la JUSTICIA.
La memoria por tanto de Basilio Altuna
Fernández de Arroyabe y de Todos los asesinados debe ser una parte del grito a
favor de la verdad, de la ley, y por tanto de la justicia, una llamada a
defender la libertad de todos en el futuro y a liberar así a toda la sociedad
vasca y española de su pasado, y este será el único y auténtico triunfo del
estado de derecho y de todos los vascos y españoles.
Si la primera víctima de la guerra es la verdad, la primera
víctima del terrorismo es la libertad. No podemos permitir que el terrorismo
(los terroristas) ganen una guerra que nunca existió y que quieren hacernos
creer que existió.
Nuestra sociedad ha sido vapuleada por el terrorismo, la
primera víctima del terrorismo ha sido el estado de Derecho y por tanto el
conjunto de la sociedad vasca y española. Hasta la fecha el Estado de Derecho y
La Sociedad están siendo vapuleados por el encubrimiento, la manipulación y la
distorsión de lo que debe saberse y conocerse, simplemente por que sucedió.
Este encubrimiento, manipulación y distorsión… esta equiparación
entre victimarios y víctimas no es otra cosa que un acto de traición a las
víctimas directas del terrorismo y de la violencia, por tanto es la derrota de la verdad y de la
libertad y el triunfo de los terroristas.
Si nuestro deseo es la verdad, debe cumplirse con la ley. Y
cumplimos con la ley si ponemos nuestro empeño al servicio de la
Justicia.
La memoria (y no estos retratos) por tanto de cada asesinado
debe ser un grito a favor de la verdad, de la ley y por tanto de la Justicia. Es una llamada a defender la libertad de todos en el futuro y a liberar a toda
sociedad vasca y española de su pasado, y este será el auténtico triunfo (esta
vez sí) del Estado de Derecho y de toda la Sociedad vasca y española.
Los retratos en los cuales tú apareces el pasado viernes, fruto
del arduo trabajo de la Secretaria de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco, y en
los cuales todo vale y todo entra no son memoria, son caricaturas.
Mientras no exista una Victoria por parte del Estado de Derecho
(Gobierno Vasco incluido) no podremos hablar de hechos del pasado sino de
hechos del presente, de heridas que no se pueden cerrar. La estrategia terrorista establece que
no se asesine hoy, pero los frutos conseguidos por su pasado son evidentes en
el presente:
- Los Sucesores o Herederos de KAS ostentan/detentan
1.195 concejales, 117 alcaldías y el ayuntamiento de Pamplona.
- El asesinato de mi padre, como el de
más de otros 300 ciudadanos, no se ha esclarecido al no haber realizado el estado de
derecho su función de “hacer justicia”.
- Añadir que buena parte de la sociedad
vasca y española siguen legitimando, hoy, este pasado, tanto los medios
empleados por los que te mataron como los fines por los que te asesinaron. No
se ha deslegitimado el discurso de los terroristas.
La Violencia ejercida por los que te mataron ha servido, sirve y
servirá para conseguir unos objetivos perfectamente estructurados y
planificados.
Este modelo de Memoria, basado en la Verdad y en La Justicia que
pido para mi padre, lo extiendo y lo hago mío, es que se aplique a todos
aquellas víctimas de la violencia no terrorista. Y comienzo personalmente por
los 5 trabajadores muertos el 3 de marzo de 1976 en Vitoria. Pero las muertes
de los asesinados por el terrorismo de ETA, esa muerte selectiva, y la de esos
5 trabajadores asesinadas en Vitoria, son muertes distintas, no son
equiparables, no son comparables. No hablo de grados de sufrimiento, ni de
escalas de dolor, no son unas mejores, ni peores… simple y llanamente no pueden
estar en el mismo monumento, placa, monolito…
Del mismo modo que no es
igual la muerte de mi padre, que la de los cinco trabajadores de Zaramaga, que la provocada
por un policía beodo fuera de sus horas de servicio en un bar de Vitoria, de
Haro o de Baracaldo.
Como no es lo mismo (y no hablo de grados de dolor, ni de sufrimiento) las víctimas de la violencia familiar, de genero, como las víctimas de accidentes
de trafico… No todo entra, ni puede entrar en el mismo saco (o acto). Sería una
afrenta para cada muerte juntarlas a todas.
Todo lo demás son caricaturas, retratos, relatos… no hay más
verdad que yo Fernando Altuna Urcelay sepa hasta hoy, 6 de septiembre de
2015.
Nota: Para más datos sobre la
terrible justificación del asesinato de mi padre por parte del Gobierno Vasco considero
de interés que se remitan a la carta publicada por la viuda e hijos de Basilio
Altuna en la Edición Impresa de el diario EL PAIS del 11 de septiembre de
1980.
Asimismo ruego a los servicios de información y de documentación del Gobierno
Vasco que demanden el comunicado y reivindicación textual de ETA Político Militar
que hizo llegar al diario DEIA,
asumiendo su autoría.
Madrid 6/09/2016
“NO
ES LÍCITO CALLAR”
“No es lícito olvidar, no es lícito callar, si nosotros callamos,
¿quién hablará?” suplicaba Primo Levi. Hoy puedo, quiero, deseo hablar. Hace ahora 36 años, cuando cada 60 horas se
producía un atentado terrorista mortal en España, ETA (Político Militar)
asesinó a mi padre Basilio. No sería honesto conmigo mismo si hoy, un año más, volviese
a callar como lo he hecho durante tanto tiempo.
Como nos dice Levi, hoy no me es lícito olvidar. Como en 1980, cuando yo
era un niño de 10 años, hoy tengo unas terribles ganas de gritar.
Apenas recuerdo la voz y los rasgos físicos de mi padre, los
recuerdos vitales se han perdido. Un boceto compuesto por distintos relatos de
familiares y amigos es todo lo que tengo hoy de él. Podría extenderme en el
porqué de tantos años de silencio, pero la explicación básica no es otra que su
muerte fue también la mía durante décadas. Tuve que buscar desde la adolescencia
recursos para poder pasar el mal trago de quedarme huérfano con buena parte de
la sociedad a favor de sus verdugos. Sería irreal decir que esos recursos no
funcionaron, de hecho llegué a formar familia, a formar parte de la comunidad y
ser un buen profesional de la publicidad española. Pero también sería mentira
decir que esos recursos ficticios me pasaron una factura vital de la que jamás
podré liberarme. Hará poco que reconocí que solo aceptando la derrota de mi
vida podría subsistir. ¿A quien le gusta aceptar la derrota? A nadie, pero al
menos en mi caso ha sido la única forma de que hoy mi vida sea más humilde, mas
honesta y mas honrada. Sí: yo he perdido.
En el caso Altuna, la rama político-militar de ETA no sólo asesinó
a padre. Me destrozó como persona, aniquiló a una familia y resquebrajó los
principios del estado de derecho al no haberse hecho justicia, al igual que en
los más de 300 asesinatos de la organización criminal que no han sido
esclarecidos. No soporto, no acepto pues, la teoría del relato de que las
victimas del terrorismo hemos vencido. Al menos padre y yo hemos perdido. Hemos
sido derrotados. No hemos ganado. Nada.
Nunca me ha gustado el terrorismo con apellidos. No distingo el
dolor de una víctima de ETA, de los GAL, de los GRAPO, del BVE o de los FRAP.
Pero en el caso de los asesinatos cometidos por ETA Político-Militar, fruto de
no haber realizado una construcción adecuada del relato, hoy tengo que
denunciar la reescritura que se ha hecho de esta rama sanguinaria. Así podemos
leer que ETA (pm) fue una banda que pasó con naturalidad de la actividad armada
a la vida democrática, sin ni tan siquiera haber entregado las armas… Bueno sí:
entregadas a ETA militar para que éstos siguieran matando. Tenemos que oír que
los poli-milis eran unos seres románticos y bondadosos que únicamente
secuestraban durante unas horas a malvados empresarios para dejarlos en
libertad tras dispararles un leve tiro en las piernas. No: ETA Político Militar
secuestró, torturó y asesinó. A políticos como Ustaran o Doval. A humildes
obreros como Mario González o Joaquín
Becerra. A personas anónimas en atentados
indiscriminados simultáneos en Atocha, Chamartín y Barajas. A…
Denuncio que un tipo como Arnaldo Otegui Mondragón, que el 6 de
septiembre de 1980 estaba en territorio español dentro de los comandos activos
de ETA Político-Militar, que bien pudo ser el autor material o necesario del
asesinato de padre, sea hoy “la estampa” viviente de la historia de la banda y
sus ramificaciones en el País Vasco, Navarra (y el resto de España). Un “txotxolo”
nacido en Elgoibar que decidió en su juventud coger las armas e ingresar en una
estructura criminal y mafiosa. Que se dedicó al secuestro y al interrogatorio
bajo tortura en “cárceles del pueblo” de ciudadanos vascos. Que siguió
cometiendo actos criminales prescritos y no juzgados (¿Hergueta?). Que tras la
decisión de los poli-milis de disolverse, él diese el paso de continuar en ETA
Militar dentro de la ortodoxia de KAS. Que una vez detenido y cumplida la pena
por secuestro de Luis Abaitua, pasase a la rama política de “La Organización”
como dirigente de Herri Batasuna. Que, sin desvincularse de la banda, cumplió
de nuevo condena por seguir sirviendo a los intereses de ésta y hoy, sin haber
objetado de su pasado, se presente como el líder que enarbola la rama de olivo
y que nos trae la paz que ellos mismos nos quitaron.
Me rebelo contra este asentimiento general, por que es ésta y no
otra la construcción que se está haciendo de la memoria, una edificación generosamente
financiada por parte del Gobierno Vasco. De hecho, su Secretaría de Paz y Convivencia dirigida por
Jonan Fernández, en su intento siempre blanqueante, publicó hace año los
documentos llamados “Retratos municipales de las vulneraciones del derecho a la
vida en el caso vasco”. El 6 de septiembre de 1980 y dentro del “caso vasco” aparecen
el Capitán de la Policía Nacional Basilio Altuna Fernández de Arroyabe,
asesinado por la espalda de un tiro en la nuca por ETA (pm) en Erenchun (Álava)
y Luis Quintana Monasterio, asesinado de un disparo en una reyerta nocturna por
un Policía Nacional ebrio, fuera de servicio y de paisano en el barrio bilbaíno
de Las Cortes. Dos muertes violentas e injustificadas con motivaciones y
circunstancias completamente distintas. El único fin de esta reescritura de la
historia en aras de su particular “proceso de paz y convivencia”, como bien
describió Fernando Savater en su día, es diluirlo todo en una nube de dolor
general y mucho problema vasco.
Y grito ¡NO!. No contra la construcción de esta memoria, que ya no
es ni “problema” sino “caso”. ¡No!, al ver que se hacen ciertas las palabras
del también terrorista Pernando Barrena en 2007 cuando dijo: “los que hoy son
terroristas puede que mañana no lo sean, siempre y cuando ganen la batalla del
relato político”. Y desde la derrota más absoluta de haber perdido esta batalla,
viendo como hoy los terroristas ya no lo son para buena parte de la sociedad,
me rebelo. Hoy no callaré. Fueron y SON terroristas.
Fernando Altuna Urcelay
Hijo de Basilio Altuna Fernández de Arroyabe
(Publicado el 7 de septiembre de 2016, en el diario El Correo)