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JOSÉ ÁNGEL DE JESÚS ENCINAS (Sallent de Gállego, Huesca, España)

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JOSÉ ÁNGEL DE JESÚS ENCINAS ETA, Sallent de Gállego, Huesca, España, 20/08/00
A las seis de la mañana del domingo 20 de agosto de 2000, la banda terrorista ETA asesinaba en la localidad de Sallent de Gállego (Huesca) a los guardias civiles IRENE FERNÁNDEZ PERERA y JOSÉ ÁNGEL DE JESÚS ENCINAS, mediante una bomba-lapa colocada en el coche oficial en el que se disponían a iniciar su ronda diaria. La agente Fernández Perera, cuyo cuerpo salió despedido a diez metros del lugar de la explosión, murió en el acto, mientras que su compañero de patrulla, el guardia civil José Ángel de Jesús, falleció mientras era trasladado en ambulancia hasta el Hospital Provincial San Jorge de Huesca. El artefacto estaba provisto de un temporizador, un dispositivo antimovimiento y tres kilos de dinamita.

José Ángel de Jesús Encinas, de 22 años, era natural de Talavera de la Reina (Toledo), donde más de cinco mil personas asistieron a su despedida. Tras los oficios religiosos, el cuerpo sin vida del joven guardia civil fue conducido al cementerio municipal para recibir sepultura en la intimidad por expreso deseo de la familia. José Ángel, hijo de guardia civil, ingresó en el Instituto Armado con 17 años. Llevaba tres meses en Sallent de Gállego y quería ingresar en el Servicio de Montaña de la Guardia Civil. Anteriormente estuvo dos años destinado en Hinojosa de San Vicente (Toledo), localidad que le nombró hijo adoptivo pocas semanas después de su asesinato. José Ángel era un gran deportista y defendió durante ocho años la portería del equipo de fútbol Barrio Santa María, que pasó luego a llamarse Unión Deportiva Talavera. El 21 de diciembre de 2005 se inauguró en su localidad natal el Complejo Deportivo José Ángel de Jesús Encinas.

Los dos guardias civiles se disponían a realizar la ronda de vigilancia que tenían asignada aquel día. Para ello se dirigieron, poco después de las 6:00 horas, hacia el todoterreno oficial aparcado en la plaza del Valle de Tena, donde los agentes solían estacionar los coches-patrulla, al carecer el acuartelamiento de aparcamiento suficiente para estacionar todos los vehículos. Esta circunstancia fue aprovechada por el etarra José Ignacio Guridi Lasa para colocar la bomba-lapa en los bajos del todoterreno. En cuanto la agente Irene Fernández puso en marcha el Nissan Patrol, la bomba explotó dejando el coche partido en dos y hecho un amasijo de hierros.

IRENE FERNÁNDEZ PERERA (Sallent de Gállego, Huesca, España)

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IRENE FERNÁNDEZ PERERA ETA, Sallent de Gállego, Huesca, España, 20/08/00
A las seis de la mañana del domingo 20 de agosto de 2000, la banda terrorista ETA asesinaba en la localidad de Sallent de Gállego (Huesca) a los guardias civiles IRENE FERNÁNDEZ PERERA y JOSÉ ÁNGEL DE JESÚS ENCINAS, mediante una bomba-lapa colocada en el coche oficial en el que se disponían a iniciar su ronda diaria. La agente Fernández Perera, cuyo cuerpo salió despedido a diez metros del lugar de la explosión, murió en el acto, mientras que su compañero de patrulla, el guardia civil José Ángel de Jesús, falleció mientras era trasladado en ambulancia hasta el Hospital Provincial San Jorge de Huesca. El artefacto estaba provisto de un temporizador, un dispositivo antimovimiento y tres kilos de dinamita.

Irene Fernández Perera, de 32 años, era natural de Las Agüeras (Asturias), en el concejo de Quirós. Acababa de regresar de sus vacaciones en Asturias cuando fue asesinada. Fue la primera guardia del Instituto Armado asesinada por ETA, aunque no la primera mujer miembro de las Fuerzas de Seguridad asesinada por la banda: el 16 de junio de 1981 la banda mató a tiros a la inspectora María José García Sánchez, primera agente de Policía muerta en un atentado terrorista. Irene Fernández, técnica de laboratorio, estaba soltera y era hija única. Ingresó en la Guardia Civil en 1995, y llevaba tres años destinada en Sallent de Gállego, donde era muy apreciada por los vecinos. Una señora recordaba que la guardia civil estaba muy integrada en el pueblo, donde disponía de un apartamento: "Todos estaban muy contentos con ella". El 22 de agosto las cenizas de Irene Fernández fueron depositadas en el cementerio de Las Agüeras, con la presencia de sus padres, María de los Ángeles Perera y José Antonio Fernández. "Siento odio, impotencia y ganas de hacer lo mismo con los que la mataron. Han matado a mi hija, llena de ilusión y de vida y sólo pido al Gobierno que haga algo", aseguró la madre de Irene tras su funeral. En octubre de 2000 se inauguró en Gijón una calle con el nombre de la agente asesinada.

MIGUEL ÁNGEL BLANCO GARRIDO (Lasarte, Guipúzcoa, España)

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MIGUEL ÁNGEL BLANCO GARRIDO ETA Lasarte Guipúzcoa Gipuzkoa España Spain 12/07/97

Al mediodía del viernes 10 de julio de 1997, la banda terrorista ETA secuestraba en la estación guipuzcoana de Éibar al concejal del Partido Popular en esa localidad, MIGUEL ÁNGEL BLANCO GARRIDO, e imponía un plazo de 48 horas al Gobierno para que trasladara al País Vasco a los presos de ETA, o de lo contrario, lo ejecutarían.
El cruel secuestro, con un ultimátum materialmente imposible de cumplir en el plazo dado por los asesinos y torturadores de la banda terrorista ETA, recuerda mucho al secuestro y asesinato del ingeniero José María Ryan, otra crónica de una muerte anunciada. Lo que hizo ETA con Miguel Ángel fue matarle despacio, y la sociedad, horrorizada, lo vivió como "un asesinato a cámara lenta", como lo describió José Luis Barbería en el décimo aniversario de su muerte en un artículo titulado "El día que todos fuimos Miguel Ángel Blanco" (El País, 08/07/2007).
El calvario y la agonía del concejal desencadenaron impresionantes muestras de solidaridad con él y con su familia y provocaron una auténtica catarsis social. En el caso de Miguel Ángel, la conmoción que produjo el ultimátum dado al Gobierno de Aznar fue aún mayor, si cabe, pues la sociedad española estaba todavía en estado de shock por las terribles imágenes de dolor y sufrimiento del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, recién liberado por la Guardia Civil, imágenes que recordaban a las que todos hemos visto de las víctimas de los campos de concentración nazis. La liberación de Ortega Lara se había producido diez días antes, el 30 de junio de 1997, tras 532 días secuestrado en un cuartucho inmundo y minúsculo, lleno de humedad, un "ataúd viviente". La tortura a la que fue sometido desde el 17 de enero de 1996 fue tan insoportable que Ortega Lara reconocería, tras su liberación, que se había puesto como fecha tope para quitarse la vida el 5 de julio. Al ver esas imágenes de un Ortega Lara cadavérico, Miguel Ángel le había comentado a su madre, pocos días antes de su propio secuestro: "Amatxo, si a mí me pasara algo así, yo preferiría que me mataran".
El calvario se inició cuando el joven concejal volvía al trabajo después de comer en casa de sus padres. A las 15:20 horas tomó el tren en dirección a Éibar, donde estaba la empresa Eman Consulting en la que prestaba sus servicios como licenciado en Ciencias Empresariales. Nada más salir de la estación fue abordado por la terrorista Irantzu Gallastegi Sodupe, que le condujo hasta un vehículo de color oscuro estacionado en las proximidades, donde se encontraban otros dos terroristas: Francisco Javier García Gaztelu y José Luis Geresta Mujika. Tres horas después, la emisora Egin Irratia comunicaba que Miguel Ángel sería asesinado si el Gobierno no trasladaba a los presos de ETA a cárceles del País Vasco antes de las 16:00 horas del sábado 12 de julio. Semejante chantaje no sólo era imposible de cumplir materialmente, como hemos señalado, sino que era absolutamente inasumible por un Estado democrático.
Este ultimátum provocó la mayor reacción ciudadana que jamás se había conocido en España en contra de ETA y a favor de la libertad de una persona secuestrada. En esas cuarenta y ocho terribles horas se calcula que unos seis millones de personas en todo el país salieron a la calle para pedir la libertad de Miguel Ángel. En total se celebraron más de 1.500 convocatorias de actos públicos improvisados y en el País Vasco se llevaron a cabo 30 movilizaciones. Las contramanifestaciones convocadas por Herri Batasuna fueron ridículas: cincuenta personas en Vitoria, y poco más de un centenar en Guipúzcoa y en Bilbao.
La tensión y la rabia se desbordaron a partir del segundo día de secuestro y, por primera vez, los simpatizantes de ETA tuvieron que ser protegidos de personas que, al mismo tiempo que pedían la liberación de Miguel Ángel, se lanzaron a atacar las sedes de Herri Batasuna al grito de "¡asesinos, sin pistolas no sois nada!". El propio alcalde de Ermua por el PSE-EE, Carlos Totorica, evitó extintor en mano el incendio de la sede de Batasuna en su municipio. También pudimos ver imágenes de miembros de la Ertzaintza protegiendo a los proetarras, mientras los manifestantes les gritaban "No les protejáis, que luego os matarán". Algunos ertzainas se despojaron de los pasamontañas con los que protegían su identidad, dando a entender que estaban con aquellos que desafiaban a los terroristas y a quienes les apoyaban. La madrugada del sábado fue una plegaria continua de decenas de miles de españoles que estuvieron toda la noche implorando a la banda asesina que no asesinara a Miguel Ángel.
Pero todo fue inútil. Cincuenta minutos después de agotarse el plazo del ultimátum planteado al Gobierno por la banda de alimañas, el sábado 12 de julio a las 16:50 horas, ETA cumplía puntualmente su palabra, consumándose la tragedia. En un descampado situado entre el Hotel Chartel y el barrio de Cocheras del municipio de Lasarte (Guipúzcoa) Francisco Javier García Gaztelu efectuó dos disparos con una Beretta del calibre 22 en la cabeza del concejal del PP, forzado a ponerse de rodillas, con las manos atadas en la espalda y sujeto por José Luis Geresta Mujika, de forma que Miguel Ángel no pudiera moverse y el asesino pudiese llevar a cabotranquilamente la hazaña de acabar con la vida de un chico normal, un joven desarmado e indefenso. Un acto cobarde que contrasta con la valentía de la que dio muestras Miguel Ángel en su corta trayectoria política. Carlos Totorica, alcalde de Ermua, dijo de él que "nunca se callaba" y "que había presenciado réplicas de Miguel Ángel a concejales de HB como nunca antes había visto a nadie". Uno de ellos, precisamente del Ayuntamiento de Éibar, fue quien facilitó la información necesaria para que lo mataran. Se trata del concejal Ibon Muñoa Arizmendarreta.
El edil popular fue encontrado poco después por dos personas que paseaban con sus perros, maniatado, gravemente herido y con un hilo de vida. Los dos vecinos, que reconocieron de inmediato a Miguel Ángel, avisaron inmediatamente a los servicios asistenciales, que acudieron al lugar en escasos minutos. Una ambulancia de la DYA ofreció los primeros auxilios a Miguel Ángel en el lugar en el que fue encontrado, para trasladarlo inmediatamente a una UVI móvil del Servicio Vasco de Salud, y de ahí al Hospital Nuestra Señora de Aránzazu de la capital guipuzcoana. Tras un primer examen del herido, los médicos del hospital le practicaron un escáner para conocer el lugar exacto en el que se alojaban las balas, ya que ambas heridas presentaban orificio de entrada, pero no de salida. La situación de los proyectiles dentro de la cabeza del concejal desaconsejó a los facultativos la intervención quirúrgica. A última hora del día los médicos se mostraron sumamente pesimistas sobre el futuro de Blanco Garrido, que se encontraba en estado de "coma neurológico profundo".
A las 18:00 horas, la madre, la hermana, la novia y la portavoz de la familia Blanco abandonaron su domicilio familiar en Ermua para dirigirse al hospital, una vez que contaron con la confirmación del Ministerio del Interior de que la persona que había sido encontrada malherida en Lasarte era Miguel Ángel. Su llegada al centro hospitalario fue recibida por un grupo de personas que aguardaban tras el cordón policial con una fuerte ovación de apoyo.
Mientras la atención se centraba en el hospital, las fuerzas de seguridad rastreaban las inmediaciones del barrio de Oztaran de Lasarte en busca de alguna pista que pudiera conducir hasta los autores del atentado. Tras el hallazgo del cuerpo, un comunicante que dijo hablar en nombre de ETA avisó de la colocación de un coche-bomba en las inmediaciones de Lasarte-Oria. Los tres cuerpos de seguridad -Ertzaintza, Guardia Civil y Policía Nacional- acordonaron y rastrearon los alrededores en busca de un Seat Toledo azul, en el que, según algunos testigos, podrían haber huido los terroristas. Sin embargo, la búsqueda resultó infructuosa, por lo que fuentes del Departamento vasco de Interior consideraron que el falso aviso pretendía aportar pistas erróneas a la investigación, posiblemente porque Miguel Ángel Blanco fue hallado antes de lo que los terroristas preveían.
Antes de la medianoche del 12 de julio se daba el parte médico de que Miguel Ángel acababa de morir.

MANUEL FRANCISCO ZAMARREÑO VILLORIA (Rentería, Guipúzcoa, España)

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MANUEL FRANCISCO ZAMARREÑO VILLORIA ETA, Rentería, Errenteria, Guipúzcoa, Gipuzkoa, España Spain. 25 de Junio, 25/06/98
El jueves 25 de junio de 1998 se consumaba la crónica de una muerte anunciada. La banda terrorista ETA asesinaba mediante una moto-bomba a MANUEL FRANCISCO ZAMARREÑO VILLORIA, concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Rentería en sustitución de José Luis Caso Cortines, también asesinado por la organización terrorista el 11 de diciembre de 1997. En el atentado resultaron heridos el ertzaina escolta del edil y dos vecinas del lugar.

Los hechos ocurrieron sobre las 11:10 horas de la mañana en el barrio de Capuchinos de Rentería. Manuel Zamarreño, acompañado por su escolta, acababa de comprar el pan en un establecimiento que dista unos trescientos metros de su domicilio, tal y como hacía habitualmente. Apenas había caminado unos metros cuando explotó una moto-bomba, cargada con tres kilos de amonal, aparcada en la acera y accionada a distancia. La moto era tipo scooter y fue activada desde una ladera cercana, desde la que se podía vigilar los pasos de Zamarreño en lo que era su rutina habitual. Manuel Zamarreño, que vivía en el número 6 de la calle de Basanoaga, solía bajar a buscar el pan entre las once y la una del mediodía. De vez en cuando, el concejal popular compraba el periódico en un quiosco próximo a su domicilio, y tampoco era extraño verle paseando por el barrio, en los últimos meses acompañado de un escolta, según relataron algunos vecinos.

La explosión afectó de lleno al edil, que quedó tendido sin vida entre dos coches aparcados en batería. Juan María Quintana, el escolta, se encontraba a unos cinco metros del edil cuando se produjo la explosión. Testigos presenciales vieron al ertzaina apoyado en un coche "con la cara ensangrentada". La onda expansiva había causado importantes destrozos en varios automóviles y roto los cristales de numerosas viviendas.

ALFONSO MORCILLO CALERO (Lasarte, Guipúzcoa, España)

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ALFONSO MORCILLO CALERO ETA, Lasarte, Guipúzcoa, Gipuzkoa, España, 15/12/94
A las ocho y cuarto de la mañana del jueves 15 de diciembre de 1994 Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote, y un segundo miembro de la banda terrorista ETA, asesinaron por la espalda y a bocajarro en Lasarte (Guipúzcoa) al sargento de la Policía Municipal de San Sebastián, ALFONSO MORCILLO CALERO. Hasta ahí los había trasladado, en un vehículo propiedad de su padre, Valentín Lasarte que, además, se había ocupado de hacer el seguimiento previo a la víctima. Una vez cometido el asesinato, Lasarte ayudó a los pistoleros de la banda a huir del lugar del crimen. Alfonso Morcillo acababa de salir de su domicilio, con el uniforme reglamentario, y se disponía a ir a su puesto de trabajo en San Sebastián. Apenas había recorrido unos metros cuando fue tiroteado por los asesinos de la banda. A su mujer, Caty Romero, la avisaron por el telefonillo:
"A los quince minutos de irse sonó el telefonillo y pensé que se habrían equivocado. Yo apenas conocía gente en el barrio y él era un hombre muy atento, y si se había olvidado algo estaba segura de que, antes de molestar, subiría los cuatro pisos de nuevo"(...) El interfono volvió a sonar y a la tercera decidió descolgarlo. "Al otro lado, una persona me dijo que bajara, que mi marido estaba mareado en el suelo. Bajé corriendo, con el pijama puesto y un anorak para resguardarme de la llovizna. Justo debajo de la ventana de mi habitación me lo encontré tumbado, al lado de la salida de un garaje. Creía que se había tropezado con el bordillo y se había dado un fuerte golpe en la cabeza, porque estaba en medio de un enorme charco de sangre" (soitu.es, 07/09/2009).

JOSÉ LUIS CASO CORTINES (Irún, Guipúzcoa, España)

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JOSÉ LUIS CASO CORTINES ETA, Irún, Guipúzcoa, Gipuzkoa, España 11/12/97
El jueves 11 de diciembre de 1997, a las 22:57 horas, ETA asesinaba en un bar de Irún (Guipúzcoa) al concejal del Partido Popular en Rentería JOSÉ LUIS CASO CORTINES, disparándole un tiro en la cabeza a bocajarro. Una semana antes de asesinar a José Luis Caso, la banda terrorista atentó contra su compañera de partido Elena Azpiroz, concejal en la capital guipuzcoana, hiriendo de un disparo en la cabeza a su escolta, José María Lobato, provocándole pérdida completa de visión en el ojo izquierdo.
Tres minutos antes de las once de la noche un hombre de complexión fuerte y de unos treinta años, oculto bajo la capucha del chubasquero, entró en el Bar Trantxe, en la calle Juan Arana de Irún, y se dirigió sin dudarlo hasta José Luis Caso, que se encontraba cenando con media docena de amigos al fondo, alejado de la puerta. Cuando se hubo acercado lo suficiente, el terrorista le disparó en la sien y salió corriendo del bar. En su huida amenazó con disparar a varios de los testigos que presenciaron el crimen, si éstos lo seguían o trataban de impedirle el paso. José Luis Caso fue alcanzado por un único disparo, con orificio de entrada en la zona parietal derecha y de salida en la región parieto-occipital izquierda con pérdida de masa encefálica, falleciendo prácticamente en el acto. Según relataron testigos presenciales, un segundo terrorista cubría al asesino desde la puerta y, tras salir del bar, emprendió la fuga junto a él. Ambos corrieron por la calle Juan Arana hasta alcanzar un vehículo, en el que les esperaba una tercera persona. Una vez dentro del coche los tres continuaron la huida por la zona de la avenida de Guipúzcoa.