El lunes 16 de octubre de 2000, los terroristas de la banda ETA Jon Igor Solana Matarrán y Harriet Iragi Gurutxaga -los mismos pistoleros que una semana antes habían asesinado en Granada al fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Luis Portero García-, asesinaban en Sevilla a ANTONIO EMILIO MUÑOZ CARIÑANOS, coronel del Ejército del Aire y otorrinolaringólogo. El médico, especializado en las afecciones de las cuerdas vocales y que tenía entre sus pacientes a muchos periodistas, artistas y políticos, se encontraba en su clínica particular donde pasaba consulta por las tardes. Los etarras hicieron previamente una llamada, para asegurarse de que estaba trabajando. A continuación se dirigieron a la clínica y, mientras Iragi Gurutxaga vigilaba en la puerta, Solana Matarrán entró en el despacho del médico y le descerrajó varios tiros en la cabeza que le provocaron la muerte en el acto.
Inmediatamente los pistoleros de la banda emprendieron la huida a pie por las calles del casco histórico sevillano, pero esta vez no tuvieron tanta suerte como cuando asesinaron a Luis Portero. Quince minutos después, en el cruce de las calles de Perafán de Ribera y Don Fadrique, fueron sorprendidos por agentes de la Policía que contaban con la descripción que de los terroristas habían hecho los pacientes que aguardaban en la sala de espera del doctor asesinado. Al intentar arrestarlos, los etarras no atendieron el alto que les dieron y opusieron resistencia, iniciándose unintenso tiroteo por las calles de Sevilla. Solana fue detenido enseguida, mientras Iragi conseguía huir, aunque con una herida en el hombro. Fue localizado pocas horas después en las cercanías del Hospital Universitario Virgen Macarena. Iragi gritó que estaba herido, que no portaba armas y se entregó sin oponer resistencia.

