Minutos antes de las dos de la tarde del 25 de julio de 1984, la banda terrorista ETA asesinaba en Lequeitio (Vizcaya) de un tiro en la nuca al policía municipal JUAN RODRÍGUEZ ROSALES.
El atentado se produjo cuando Juan Rodríguez se dirigía a pie desde su domicilio, situado a escasos metros del Ayuntamiento, hasta el cuartel de la Policía Municipal para cubrir su servicio de vigilancia en la Casa Consistorial. El agente vestía de uniforme –pantalón azul marino y camisa azul clara-, pero iba desarmado. Dos etarras, un hombre y una mujer, le esperaban a escasos metros del Ayuntamiento, donde se encontraba el puesto de la Policía Municipal. Uno de ellos se le acercó por la espalda y realizó un solo disparo en la nuca, con salida por la frente, que le provocó la muerte en el acto. Los pistoleros de la banda llevaban un rato esperando su llegada al Ayuntamiento, ya que el relevo de la guardia se producía exactamente a las 14:00 horas. En el lugar donde fue asesinado se recogió un casquillo de bala del calibre 9 milímetros parabellum, marca FN.
En el interior del Ayuntamiento se encontraban, en esos momentos, los dos funcionarios que debían ser relevados en su turno. Oyeron la detonación, pero pensaron que era un petardo, hasta que dos jóvenes les avisaron de que su compañero se encontraba sangrando en el suelo. "No creo que estuviera amenazado", declaró un compañero de Juan, que añadió que "era una persona sencilla, como nosotros, que chiquiteaba y no guardaba ningún tipo de precaución".
La primera señal de protesta por el atentado la protagonizó la banda municipal de Lequeitio, que solía actuar los días festivos en la plaza del pueblo, y suspendió inmediatamente su sesión musical.





