
El 26 de mayo de 1985 la banda terrorista ETA acababa con la vida del inspector de Policía MOISÉS COSME HERRERO LUENGO en Algorta.
Moisés, alcanzado por dos disparos en la cabeza, fue asesinado delante de su hijo de tres años. Ese domingo Moisés había salido a comprar el periódico a la plaza del pueblo acompañado del niño. Cuando regresaban a casa, dos etarras descendieron de un Renault 5 azul matrícula de Bilbao y se acercaron al policía por la espalda. Uno de ellos sacó una pistola que tenía escondida dentro de unos periódicos y le disparó en la nuca. Cuando cayó al suelo, lo remató con otro disparo en la cabeza. Todo ello ocurrió delante de su hijo de tan sólo tres años.
El niño salió corriendo al ver a su padre sin vida en mitad de un charco de sangre y estuvo vagando por las calles de Algorta durante horas. Finalmente fue encontrado por agentes de la Policía Municipal llorando y lejos del lugar del asesinato. En su media lengua, y entre sollozos, el niño sólo repetía "han matado a mi papá, han matado a mi papá".
El asesinato se produjo en el cruce entre la avenida de Algorta y la calle de Alango, a pocos metros de la gasolinera Goñi, uno de los enclaves más transitados de Algorta, especialmente los domingos. Además, ese día salía del centro de la localidad la carrera ciclista para aficionados de la comunidad autónoma vasca.
El cuerpo sin vida del inspector fue cubierto por una manta. Al lado del cadáver se recogieron dos casquillos de bala 9 milímetros parabellum marca FN. Los asesinos huyeron por una calle transversal, probablemente en dirección al barrio de Fadura, en la parte baja del pueblo, donde se celebraba una fiesta.